SOBRE LOS CARTELES EN LAS MARCHAS

Foto: CSE

Por: Redacción Desde La U

Desde que iniciaron las movilizaciones sociales el 28 de abril, los mensajes consignados en los carteles evidenciaron el rechazo a la reforma tributaria del gobierno de Iván Duque.  Sin embargo, a este motivo se han ido sumando otros, a lo largo de estos siete días de movilizaciones: la represión policial y la muerte de más de 20 colombianos producto de esa represión, el anuncio de otra reforma (en este caso al sistema de salud), más el cúmulo de nuestra larga lista de tragedias: asesinatos a líderes sociales, pobreza y abandono estatal en las regiones, desempleo, corrupción… todas estas desventuras, y los sentimientos humanos que incuba (indignación, dolor, asco, hastío) toman carne, primero en la idea misma que las contiene; luego, en el cartel. Entonces salen a marchar en los hombros de sus creadores, como su fueran el alter ego común de una sociedad cohesionada en el dolor y en la queja; salen a gritar sus verdades con furia, pero también con ingenio, humor, y, sobretodo, con sinceridad, esa que solo puede emanar de sentimientos tan profundos como la desesperanza. Estos son algunos de esos mensajes:

Si la reforma tributaria nos deja pobres, la de la salud nos dejará muertos – Policía del pueblo, únanse al pueblo – Maldito el soldado que apunta su arma contra su pueblo – Miedo solo a la chancla de mi mamá – Me duele mi pueblo masacrado. ¡De pie, de frente y hasta siempre! – No le conviene matarme, le debo 50 millones al ICETEX – De pie por los que cayeron luchando. ¡Nos están matando! – Duque, pare la masacre. S.O.S. Colombia – Mi cuerpo en Turquía, mis raíces en Colombia. ¡Que paren las masacres! – No estamos todos, faltan los desaparecidos y los asesinados – Duque, 9 de cada 10 odontólogos confirmamos que el hocico te apesta – No serán buenas noches hasta que paguen los asesinos – Hoy, las clases son en las calles – Nos quieren sacar los ojos porque saben que ya los abrimos – ¿Quién comete el crimen en estas situaciones?: se enfrentan piedras contra cañones – 6.402 falsos positivos. Pueblo oprimido, ¡adelante revolución! – Nadie nos incita al odio. El asco que sentimos por el gobierno es auténtico – Qué hijueputa calor, pero más hijueputa el gobierno que me tocó – Gracias a Dios salimos gamines, ¡pero no Tombos! – Duque, la plata del pueblo es como la del guaro: ¡sagrada! – ¡Neiva Antiuribista y Anti patriarcal! – Párese duro y con la frente en alto –  A los estudiantes en Colombia nos ponen a elegir entre salvar el semestre o salvar el país –  Psicología: la rebeldía no es patología – Si el pueblo no tiene paz, el gobierno tampoco la tendrá – Mi familia y yo marchamos por una Colombia en paz.

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Pero el poder comunicativo de estos carteles ha trascendido el escenario de las marchas y se ha abierto paso en la esfera de lo digital y de las redes sociales. Desde allí, su mensaje contundente de rechazo a las políticas del gobierno nacional y al uso desmedido de la fuerza pública para contener el descontento popular, ha permitido que el mundo entero ponga sus ojos en Colombia y se solidarice con sus ciudadanos. El poder simbólico de una frase, de un sencillo S.O.S. Colombia, o incluso de una imagen como la bandera de Colombia invertida, haciendo énfasis en su color rojo sangre, ya ha logrado sus efectos. El pasado martes, por ejemplo, miles de usuarios en las redes sociales entraron al canal de YouTube de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para publicar un mensaje que fue tendencia en Twitter todo el día: “S.O.S. Colombia”.

En varios momentos de la transmisión que hacía la ONU aquel día, se alcanzó a ver a 15.000 personas conectadas comentando simultáneamente este mensaje, cuando normalmente esta transmisión suele tener entre 200 y 300 personas.

Twitter es heredero del cartel, sobre todo de su capacidad de síntesis y de poner sobre la mesa del debate público, un tema espinoso. Esta ha sido la  plataforma en la que un gran número de artistas, colombianos y extranjeros, también ha manifestado su apoyo a la población: Justin Bieber, Diego Torres, Juanes, J Balvin, Residente, Shakira, se manifestaron en sus redes sociales sobre Colombia y enviaron un mensaje para sus millones de usuarios: “pido al gobierno de mi país que tome medidas urgentes. PARE YA la violación a los derechos humanos y restituya el valor de la vida humana por encima de cualquier interés político”, manifestó Shakira.

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Respecto a la imagen de la bandera invertida, miles de colombianos la usan ahora como foto de perfil en sus redes sociales. En el caso de estudiantes de universidades privadas, en los perfiles personales que usan en sus clases virtuales, dicha imagen se viralizó y se convirtió en la foto de portada de miles de estudiantes, acompañada de esta frase: “qué difícil es estudiar mientras matan a mi pueblo”. De hecho, en el día de ayer, diversas facultades de universidades como La Javeriana, el Externado, y los Andes, se sumaron al paro nacional.

Otro caso particular: el de las mujeres que trabajan como webcam, quienes alzaron su voz de protesta ante la situación actual del país y, desde sus transmisiones, compartieron carteles, mensajes y banderas para llamar la atención sobre lo acontecido en Colombia.

Actualmente la ONU, la Unión Europea, países históricamente aliados de Colombia, como Estados Unidos, y ciudadanos de diversos pueblos del mundo, se han manifestado sobre la aguda crisis que afronta nuestro país. Ahora tienen información de primera mano: la de los propios ciudadanos, pues los medios tradicionales siguen fijando su narrativa en la respuesta violenta, muy aislada y para nada mayoritaria, de la movilización popular como respuesta a la violencia estatal.

Definitivamente el poder del cartel, físico y digital, como herramienta para fijar en el imaginario colectivo las ideas y emociones más apremiantes de una sociedad, es innegable.

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