DE LA USCO AL INSTITUT PASTEUR: UN CAMINO BIEN RECORRIDO

Por: José Eliseo Baicué Peña

Director Oficina de Comunicaciones

 

Eran las 11:30 de la noche en París, y el doctor Federico Perdomo Celis, un joven de Aipe (Huila), médico graduado en la Universidad Surcolombiana, pese a su ardua jornada en el laboratorio, estaba listo para el diálogo acordado. 

Usted es egresado del programa de medicina, de la Universidad Surcolombiana. Actualmente cursa estudios en el Institut Pasteur de París. ¿Cómo se vinculó a esta institución? 

Yo me gradué de medicina en junio del año 2015, estuve vinculado al laboratorio de infección e inmunidad de la Usco; hice mi internado, modalidad investigativa, en ese laboratorio, y en el 2016 inicié mi doctorado en ciencias básicas, con énfasis en inmunología, en la Universidad de Antioquia, me gradué el 2019. Me encontré con una convocatoria para hacer un posdoctorado acá en el instituto Pasteur, con un investigador al que yo conocía de tiempo atrás, que trabajaba en el tema en el que yo estaba trabajando durante mi doctorado. Apliqué, presenté los requisitos y bueno, fui escogido.

¿Qué tipo de investigaciones está desarrollando en este instituto?

Desde mi doctorado, mi campo de investigación es la infección por el virus de inmunodeficiencia humana, VIH; me enfoqué en una población de células que se llama linfocitos TCD 8. Se ha advertido que algunas personas que tienen VIH son resistentes naturales, es decir que logran controlar el virus en ausencia de tratamiento. ¿Por qué logran dicho control?  Resuelta que estos linfocitos son un mecanismo muy importante para el control de virus. Por lo tanto, lo que estoy haciendo es estudiando mecanismos para tratar de inducir una mejor función de estos linfocitos en los individuos que no son resistentes naturales. Por ejemplo, en el caso del Covid 19: ¿por qué algunas personas se enferman gravemente y otras son asintomáticas? El objetivo es conocer ese mecanismo de resistencia y tratar de inducirlo en quienes no lo tienen de forma natural. Si todo llegara a funcionar, podría ser una potencial cura para esta infección.

En el caso del Covid 19, ya se están aplicando vacunas provenientes de distintos laboratorios ¿Por qué, para el caso del VIH, esta vacuna se ha demorado tanto?

 Así es. El virus se describió en los años 80. El laboratorio en el que trabajo actualmente fue fundado por Francoise Barré, una de las personas que descubrió el virus de VIH y fue merecedora del premio Nobel. Este virus, a diferencia de otros, se integra en el genoma de las células del huésped, y queda allí guardado, por el tiempo que duren vivas esas células. Estas, se encuentran “escondidas” o “secuestradas” en lugares en los que, para los fármacos, es muy difícil llegar, y de igual forma para las células del sistema inmune que podrían combatir las infectadas. Algunos estudios revelan que más de 70 u 80 años se necesitarían para poder eliminar las células infectadas. Por otro lado, este virus genera muchas mutaciones. Por ejemplo, lo que pasa con el Covid 19, con el que se han reportado casos de reinfección: aunque al parecer solo hay una cepa de este virus, se pueden presentar mutaciones; entonces, el sistema inmune de la persona, que estuvo expuesta a ese virus, ya no va a poder responder a un nuevo virus que ha mutado. En la mayoría de los virus las mutaciones ocurren “raramente”, pero en el caso del VIH ocurren muchas mutaciones. El sistema inmune tiene que enfrentarse a un nuevo virus cada día. Si se vacuna a una persona frente a la cepa de un virus, la persona tendrá una respuesta inmune frente a esa cepa, pero el virus va a mutar y no podrá responder a estas otras cepas.

¿Qué opinión le merece la gran propagación y el impacto negativo que ha generado este virus del Covid 19 en el mundo?   

Este virus nos ha mostrado lo indefensos que somos como especie, y nos muestra los estragos económicos, sociales, psicológicos. Hemos tomado medidas para este virus, pero hay otras causas de muerte e infecciones… la gente se sigue muriendo de infartos, diabetes, infecciones gastrointestinales, y a eso no se le pone mucho cuidado ni se toman las medidas respectivas. Hay, tal vez, una doble moral; desde luego, hay que hacer lo posible por controlar este virus, que no se expanda, pero también hay otras patologías que merecen atención. En el Huila, por ejemplo, la gente se sigue muriendo de dengue, todavía no hay una vacuna efectiva, ¿por qué no destinamos investigación para esta vacuna? Hoy en día los grupos, y sus técnicas de investigación, avanzan a pasos agigantados. De seguro si no funciona una vacuna funcionará otra, y ojalá en menos de un año haya una vacuna eficaz. Pero no hay que olvidar que habrá otras enfermedades que seguirán allí y que no se les presta la atención que se merece. En el caso de infectados de VIH, en el mundo, para el 2019, había 38 millones de personas que viven con el virus.

¿Desde cuándo nació su vocación por la medicina?

 Yo tenía una impresión en relación al estatus del médico. Creo que muchas personas que entran a estudiar medicina lo hacen impulsadas por ello, y piensan… qué impresionante los médicos, salvar vidas… pero además me gustaba mucho la biología y tengo un primo que es médico, él me decía que veía mucha biología.  En el colegio creo que no me fue muy bien, me costó un tiempo pasar a medicina… mi papá me dijo: trate de hacer algo que no todo el mundo haga y también hacer investigación.

¿Cómo ve el desarrollo de la medicina en Europa, especialmente en Francia, y qué cuadro comparativo podría hacer con la medicina de Colombia y con la de la Usco?

Creo que los planes de estudio son similares a los de Colombia, incluso acá ven materias los estudiantes de medicina con los de enfermería, lo cual es diferente en Colombia; luego de ver las básicas pasan a la aparte clínica, es parecido al currículo de Colombia. Una diferencia grande: que se le dé a escoger al estudiante si quiere tomar un camino por la investigación o por la parte clínica. Esa opción no está en Colombia.

¿Qué es lo que más recuerda de su formación en la Usco, y qué posibilidades habría de realizar convenios entre esta Universidad y el Instituto Pasteur, u otra entidad de Eurpoa?    

De la Usco, lo que más recuerdo con cierta nostalgia es el laboratorio de infección e inmunidad. Esto me da pie para hablar de quien fue mi segundo mentor; el primero, considero que fue mi papá; el segundo, el profesor Carlos Fernando Narváez, quien coordina el laboratorio mencionado, profesor de inmunología del Programa de Medicina. Pasé buenos momentos  allá en el laboratorio, hice muy buenas amistades, casi que era como una familia para mí. Yo llevaba una doble vida: estudiar para los cursos del pregrado, y, por otro lado, ir a hacer experimentos. En el laboratorio pasé muchas horas, muy satisfactorias y amenas; y, desde luego, también recuerdo a mis compañeros, con quienes pasé buenos momentos en todas partes. Y los malos recuerdos han sido enseñanzas que me han servido para enfrentar nuevos retos.

En cuanto a convenios, el Instituto Pasteur, en el laboratorio donde trabajo, acepta estudiantes con formación básica en investigación para hacer pasantías o estancias de hasta tres meses, que estén trabajando algo relacionado a lo estudiado en dicho laboratorio; van a aprender técnicas del laboratorio o a ayudar en el desarrollo de algún proyecto que se esté realizando.

Si le soy sincero, la mejor opción en la que podemos establecer colaboración es que la Usco me contratara, me diera mi laboratorio y, de esa manera, le aseguro que podría hacer una colaboración con el Instituto Pasteur

¿Qué profesores lo marcaron de manera positiva en su vida?

 Recuerdo mucho a mi profesora de biología, cuando estudié en el Colegio Técnico Superior, y de mis dos profesoras de castellano: Cecilia y Paulina. En ciencias uno tiene que saber escribir y creo que mis clases de castellano fueron de gran ayuda para cultivar también ese  otro oficio.  Ya en la universidad, el profesor que más admiré y admiro es el profesor Carlos Narváez.  Gracias a él es que estoy acá.  Pero, desde luego, hay muchos profesores admirables: el profesor Panqueva, de Patología; Salcedo, de Fisiología; Marta, de Micro; de todos siempre traté de aprender lo mejor de cada uno.

¿Cree que la universidad debería incluir más asignaturas de investigación en sus planes de estudio?

La investigación no puede ser una añadidura a las asignaturas básicas; uno no puede ser científico por las noches; o se es o no. Si la universidad se quisiera proponer formar investigadores de verdad, tendría que darle la opción a los estudiantes para que se dediquen solo a eso: vieron sus cursos básicos, pero luego tendrán un periodo en el que solo se enfocarán en investigación, como fue mi caso, que pude hacer mi internado en la modalidad investigativa, por lo que duré seis meses completos en el laboratorio. Hacer investigación es una forma de vida y un trabajo que demanda dedicación todo el tiempo.

¿Cuáles son sus metas a corto plazo, a nivel profesional?

Poder responder a una pregunta que estoy abordando, de lo que hablé anteriormente. Si respondo esa pregunta, mi meta es publicar un artículo en una muy buena revista.

En la historia de la medicina y de las ciencias, ¿a quién ha admirado?

Diría que a los profesores que me han formado, ellos se convirtieron en mis referentes. Hubo un premio Nobel que me llamó mucho la atención: Ralph Steinman, quien descubrió las células dendríticas, y trabajó con otros científicos y estos, a su vez, con Hugo Mouquet, quien trabaja acá en el Instituto Pasteur.  Cada vez que lo veo me digo: qué privilegio poder trabajar en el laboratorio en el que han trabajado estas personas.

Entre los grandes descubrimientos del siglo XX, en las ciencias básicas, se encuentra el del ADN, por Francis Crick y James Watson, ¿qué opina al respecto?

Claro, pero demás quiero añadir que además de ellos dos, gran parte del trabajo de descubrimiento del ADN fue gracias a una mujer llamada Rosalind Elsie Franklin, quien no recibió el reconocimiento que se merecía. Sin duda fue un evento importante; hoy, las investigaciones que se hacen parten de ello, la expresión de los genes, en diferentes situaciones: patologías, infecciones… De hecho, este año, el premio Nobel de química fue para Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, quienes desarrollaron una tecnología para “reescribir el código de la vida”.  Eso es lo bonito de la ciencia: es un trabajo colaborativo, pues un descubrimiento da pie para otro posterior. Ojalá pase así con los descubrimientos que yo obtenga en mi trabajo: que con el tiempo, sirvan de base para que otros hagan descubrimientos mayores.

Además de su profesión, ¿a qué otra cosa se dedica, qué otras pasiones tiene?

Me gusta mucho el deporte. En este momento, me gustaría ser ciclista profesional. Ahora estoy trotando, yendo al gimnasio, toco guitarra, me gustan los videojuegos,  me gusta ver series. Tengo deuda con la literatura. Trato de hacer muchas cosas y, cuando me queda tiempo, dormir.

¿Qué mensaje les envía a los estudiantes de la Surcolombiana, especialmente a los de Medicina y a quienes estén dando sus primeros pasos en investigación, en cualquier área del conocimiento? 

 Lo primero, que busquen una profesión u oficio que les guste, que lo hagan por pasión; cuando uno hace las cosas por gusto, ningún día va a ser un trabajo.  Un médico que hace su trabajo con gusto, que le gusta ayudar a sus pacientes, seguro llegará contento a su casa.  Lo segundo, además de hacer las cosas que a uno le gustan, también tratar de hacer algo que vaya a generar un impacto en la sociedad, y que perdure en el tiempo.  Lo tercero, para lograr las cosas hay que hacerlas con mucha disciplina. Creo que es el ingrediente más importante. Una persona que no sea brillante, que carezca de genialidad, puede llegar a esos niveles con mucha disciplina, responsabilidad, haciendo las cosas honestamente. Y, ojalá, en la Universidad, más personas se interesen por la investigación básica, que es muy apasionante.  Estar en el laboratorio, ver los experimentos, cuando usted tiene una hipótesis, plantea el experimento y este da resultado, es lo más emocionante que pueden sentir en la vida.

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