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lunes 6 julio 2020
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¡Que viva el San Juan!, ¡que viva el San Pedro!

Entre las diferentes versiones históricas que se escuchan sobre el nacimiento de las fiestas de San Juan y San Pedro, se sabe que en el año de 1790, el gobernador de la provincia de Neiva, Lucas de Erazo, ordenó la celebración de una fiesta oficial como acción de obediencia al rey de España, en el mes de junio, la cual incluía una serie de actividades: corridas de toros, mojigangas, música y festín.

En este panorama se advierten varios factores ante los cuales hoy izamos las banderas de la identidad, tradición y folclor: por un lado, que el San Juan y el San Pedro, como celebración, llegaron a estas tierras con el influjo español; que dicha influencia tenía como motor la evangelización de las misiones católicas, con el propósito de convertir al catolicismo a los pueblos nativos considerados paganos, y de tender puentes de dominación entre conquistadores y conquistados, luego entre encomenderos y encomendados, y posteriormente entre hacendados y campesinos.

Por otro lado, aquí también se advierte, una vez más, el poder que reside en los pueblos: el de la mediación. Es decir, todo ese proceso en el que las diversas influencias culturales, incluso las que tienen como objetivo el control social, terminan convirtiéndose en otra cosa cuando los pueblos las asimilan a su manera.

El mejor ejemplo, nuestro reconocido Sanjuanero, un bambuco tradicional que nace del mestizaje entre el bambuco viejo de las poblaciones afro (con su poderosa métrica de 6/8) y el 3/4 de las danzas españolas.

Esa “otra cosa” que ha caracterizado las fiestas de San Juan y San pedro y que no sabe de decretos, ni de orígenes, ni de segundas intenciones, ni de santos católicos, ni de carencias, ni de pandemias, es la fiesta. El alma de toda celebración. Una sola bandera: la del gozo.

Por más de cuatro generaciones las fiestas de San Juan y San Pedro han sufrido diferentes cambios. Pero lo que sigue igual es el espíritu de gozo, la pulsión de rumba, que incluso suele ser a prueba de carencias, nostalgias, decretos y pandemias.




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