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miércoles 23 octubre 2019
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Pachakuti: autonomía educativa y comunitaria

La institución educativa Pachakuti, del municipio de Pitalito, fomenta el desarrollo de las futuras generaciones creando en ellos autonomía y liderazgo comunitario con el fin de fortalecer su cultura ancestral a través de un sistema de educación propia.

Por: Brayan Jhojan Chilito Bustos, Karen Geraldine Villarreal Erazo

Estudiantes de los grados sexto y séptimo en una de sus jornadas de siembra de hortalizas dentro del proyecto Chagra.

En la vereda Cabuyal del Cedro, vía que comunica al corregimiento de Bruselas, reconocido por su gran producción de café especial a nivel nacional, se encuentra ubicado el cabildo indígena Intiyacta y su sistema de educación propia. Allí, se encuentra la Institución Educativa Pachakuti y su sede Yachaiwasy.

Hasta antes del año 2005, Yachaiwasy fue sede del Colegio José Eustasio Rivera. A partir de ese año el cabildo indígena Intiyacta, que habita la zona, dio inicio a un proyecto de educación propia, fundando la Institución Educativa Municipal Pachakuti, de Pitalito Huila.  Este surge por iniciativa de los gobernadores de tres comunidades  indígenas  presentes en el municipio: Rumiyako, Yanacona  e  Intiyacta (que en lengua nativa traduce “Hijos del sol”).

En Intiyacta conviven alrededor de 130 familias que hacen parte de las poblaciones indígenas del municipio, gobernadas por Olmedo Quinayas, quien es el encargado de velar por la sana convivencia del pueblo indígena y gestionar ayudas por medio de proyectos que son avalados por la misma comunidad. Uno de los proyectos que hoy goza de gran reconocimiento en la región es el de educación propia, el cual ha sido posible gracias a un buen número de alianzas entre los cabildantes.

Enseñanza amparada

La comunidad indígena define como satisfactorio el trabajo que ha venido realizando la Secretaría de Educación Municipal de Pitalito, para lograr el fortalecimiento de los procesos de formación, y planta física, de la Institución Pachakuti, con un enfoque diferencial y propio. Este modelo se sustenta en los artículos 7 y 10 de la Constitución Política  que sostiene  “El castellano es el idioma oficial de Colombia; de igual manera el lenguaje y el dialecto de los grupos étnicos son también oficiales en sus territorios.

Así mismo, en el capítulo  3 de la Ley 115 de 1994 se reconoce la etno-educación, “creada por la Comisión Nacional de Trabajo y Concertación de la Educación para los Pueblos Indígenas, reglamentando transitoriamente la contratación administrativa y abstención educativa con los cabildos, autoridades nativas y organizaciones étnicas, teniendo un régimen especial con el fin de poner en funcionamiento los Territorios Indígenas respecto a la administración de los sistemas propios”.

Adicional al respaldo constitucional, la educación propia que emplea la Institución Pachakuti cuenta con el apoyo del Consejo Regional Indígena del Huila, CRIHU, una organización constituida jurídicamente como entidad de derecho público que se encarga de la representación política de las comunidades indígenas del departamento, pertenecientes a los pueblos Nasa, Misak, Yanakunas, Pijaos  y

Embera Chamí. Lino Hernando Omen, rector de la Institución Pachakuti, afirma que “a través de la reivindicación de la integridad de derechos humanos y étnicos, el CRIHU se propone lograr el pleno ejercicio de estos, de tal forma que se asegure la vida digna, el bienestar comunitario y la pervivencia cultural de los pueblos”.

Educación diferencial

De acuerdo a su ubicación, y a las necesidades del pueblo indígena Yanacona, Rumiyako, e Intiyacta, se ha logrado consolidar un proyecto que surge de las necesidades de educar y fortalecer el aprendizaje para preservar y transmitir las costumbres ancestrales en jóvenes, niños y niñas.

Para lograr este propósito, las tres comunidades se unieron en torno a sus costumbres y tradiciones; así, fundaron una Institución Educativa basada en un modelo de educación propia y en la puesta en marcha de proyectos, donde el estudiante es autónomo, relata la profesora Miriam Chicangana, Licenciada en Etno-educación, quien entiende este enfoque como el proceso de educación que se ofrece a grupos o comunidades que poseen una cultura, lengua, tradiciones propias y autóctonas.

Al respecto, Lino Hernando Omen indica que “nuestra labor va enfocada al fortalecimiento de la entidad cultural de nuestra etnia Yanacona (coordinado por el Cabildo Mayor, el CRIUH, y el trabajo realizado en comunidad) la cual, hoy en día, cuenta con la Institución Educativa Pachakuti y sus tres sedes: en el corregimiento Criollos está ubicada la sede Rumiyako, en la vereda Monte Bonito la sede Yanacona, del corregimiento de Chillurco; y en Bruselas la sede Yachaiwasy,” Cada una de estas tres sedes tiene lugar en las tres comunidades indígenas ya referenciadas: Rumiyako, Yanacona e Intiyacta

Modelo pedagógico

El chagra es interpretada en la lengua indígena como la integración entre la naturaleza y el ser humano. Es el nombre de uno de los cinco proyectos que trabaja el modelo educativo Pachakuti; dentro de este currículo se integran materias transversales como las ciencias naturales, el área de química y física. En esa práctica se les enseña a los estudiantes sobre el valor de la madre tierra, la siembra de plantas medicinales, el café y hortalizas para el consumo humano. De igual forma, con esta modalidad educacional se quiere lograr que los muchachos tengan capacidad de investigar conocimientos culturales y ancestrales trayendo esos conocimientos a la práctica del vivir.

El sistema de educación Pachacuty se enfoca en el ámbito interno y externo de la comunidad. Según el docente Lenin Yamid Paz, de la sede Yachaiwasy, el Proyecto Educativo Comunitario (PEC), y sus propósitos con el sistema educativo propio, “es forjar en los estudiantes un plan de vida fortaleciendo sus procesos culturales; sostiene también que la educación es sinónimo para los pueblos indígenas de ‘buen vivir’, en la que se debe des-aprender para aprender en el marco de los siete pilares: político, social, cultural, económico, ambiental y el de relaciones internas y externas del pueblo Yanacona”.

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Yovany Delgado, docente y egresado de la Universidad del Cauca en el área de las Ciencias Sociales y Políticas, manifiesta que la institución Pachacuty y su modelo de educación en sus inicios era convencional y tradicional; “sigue con el piloto educativo del Ministerio de Educación; sin embargo, la Institución procura tener su propio estándar educativo, siendo consecuente con la tradición cultural e interés de las mismas comunidades indígenas, que de alguna manera renueva la experiencia educativa, puesto que se parte del hecho que la educación tradicional no es convencional”.

En el aprendizaje basado en proyectos (ABP), el colegio procura no hablar de materias. El conocimiento para el estudiante no puede ser segmentado. De hecho, el plantel desarrolla cinco grandes proyectos que abordan diferentes conocimientos, articulados con los conocimientos convencionales; de esta manera, se evita la fragmentación de los saberes.

Frente al modelo educativo de la institución educativa Pachacuty, la estudiante del grado 11, Yina Fernanda Papamija, señala que “es muy bueno, porque le da la oportunidad al estudiante de investigar acerca del tema que despierte su mayor interés, preocupación y gusto, luego de ello empezamos a formular proyectos para solucionar ese problema. Se diferencia de los demás colegios, los cuales muchas veces se limitan a recibir sus clases y cada quien para su casa, ¿pero lo aprendido qué?, nosotros dedicamos nuestro tiempo de receso para debatir, discutir, y compartir nuestras opiniones acerca de lo que vimos en clase”.

Malocas construidas dentro del proyecto Yupana como aulas de clase

Trabajo en equipo

El estudiante en la institución educativa Pachacuty es valorado por la capacidad de trabajo en equipo, es decir, si falla el educando, falla el colectivo. El alumno debe asumir responsabilidad, de acuerdo a las exigencias de su entorno; tiene que  aprender a hacer el trabajo colaborativo y tolerar al otro, estimular la creatividad y la autonomía. La comunidad educativa, bajo este modelo, gestiona sus propios recursos y soluciones a sus necesidades en armonía con el buen vivir, esto es, ser humilde, tener sentido de pertenencia por su comunidad y transmitir nuevos conocimientos.

Es por ello que los pueblos indígenas buscan romper el antiguo modelo de educación, promoviendo en el estudiante un rol activo, partícipe en la construcción de su propio conocimiento.

Con todo, en la Institución Educativa Pachacuty, el docente debe trabajar por metodologías de investigación; habrá momentos en los que se dará cátedra, pero la educación para los pueblos indígenas se basa en sus propias convicciones, a través de un aprendizaje en profundidad, sin imponer un conocimiento, para alcanzar la autonomía en las comunidades étnicas.

Del mismo modo, el estudiante debe tener una comunicación con su medio ambiente, ser consciente de que su contexto natural está en peligro y, por tanto, debe cuidarlo.

Este modelo con enfoque diferencial genera un interrogante: ¿qué tipo de estudiantes pretende formar este modelo? A lo que responde el docente Yovany Delgado: “debe ser un estudiante con sentido de pertenencia. Pachacuty viene de abajo, las primeras pruebas saber-pro daban tristeza, los estudiantes trabajaban en el suelo, no habían salones, ni pupitres, debían buscar dónde meterse para no mojarse, pero mis alumnos no se varan por pequeñeces, lo cual es motivo de orgullo; aquí somos docentes jóvenes, lo que mejora la relación y la hace más amena. Rompemos con ese esquema del profesor acartonado”.

La complejidad de educar en el contexto rural.

El Proyecto Educativo en la Comunidad (PEC) es de carácter social frente a las comunidades indígenas. La institución es parte de la comunidad; así, entonces,  Pachacuty hace que el estudiante sea más libre y responsable. Él sabe comportarse con sus valores culturales, los cuales va aprendiendo en su práctica educativa.

En el contexto rural es compleja la educación puesto que la tasa de deserción es  alta. Para evitar eso, se han procurado algunas mejoras. El alumno rural ha comenzado a buscar alternativas para entrar a la universidad; lo que se espera como comunidad indígena es que ese futuro profesional vuelva a la comunidad y enseñe sus conocimientos y habilidades aprendidas en otros ámbitos culturales.

“Es complejo. En el campo, un modelo de educación como la del colegio nacional, ubicado en la zona urbana de Pitalito, no se podría llevar acabo y es bueno tenerlo en cuenta. La educación tradicional trabaja bajo el proyecto basado en la institucionalidad, su aprendizaje gira en torno al espacio educativo,  son  contextos  diferentes; un muchacho, un niño o niña del colegio Pachacuty, con ese modelo educativo, se va a aburrir y va a dejar sus estudios. La ciudad es diferente al campo”, asegura el profesor Yovany Delgado.

Logros  

Por medio de la educación por proyectos que maneja la Institución, se ha  consolidado la comunidad indígena. Lo anterior se puede visibilizar en la construcción de un polideportivo, aulas de clase, biblioteca comunitaria, acueducto y el restaurante escolar respaldado por el rector Lino Hernando Omen, en convenio con la cooperativa Utrahuilca.

Gracias a la gestión de la comunidad ante la Secretaría de Educación, se han nombrado docentes de planta pertenecientes a la comunidad indígena, lo que permite una mejor comunicación entre los estudiantes, fortaleciendo su cultura ancestral.




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