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lunes 23 noviembre 2020
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La luchadora olímpica Andrea Olaya Gutiérrez: orgullo huilense y referente nacional

Por: José Eliseo Baicué Peña, Jefe Oficina Asesora de Comunicaciones 

Hablamos con Andrea Carolina Olaya Gutiérrez, luchadora olímpica huilense, e integrante de la Selección Colombia de este deporte.  Sacó un espacio de su tiempo en la Javeriana, donde cursa el séptimo semestre de Diseño Industrial, y nos concedió esta entrevista.

Una deportista de su categoría, ¿cómo hace para dividir el tiempo y rendir en la lucha y en la Universidad?

No ha sido fácil, un duro trabajo desde el primer semestre.

Sin embargo, el hecho de tener siempre las metas claras,  tanto a nivel deportivo como académico, me permitía dividir mejor mi tiempo… todos los días me levantaba a las cinco y entre estudio, entreno, y las demás cosas que tenía que hacer en el día, llegaba a mi casa a las 10 de la noche, a veces pasar de largo por el estudio… días en los que estaba muy cansada para estudiar, o para entrenar,  pero igual tenía que seguir…

¿Cómo nace el gusto por el diseño industrial? Nada que ver con la lucha…

En la familia siempre hemos tenido una vena artística, un gusto por crear cosas, imaginarlas. De niña quería ser veterinaria (mi hermano mayor era veterinario); al crecer, advertí que le tenía algo de miedo a la sangre, no era lo mío. Por las carreras tradicionales no hallaba ninguna pasión… mi padre siempre me recalcó: estudie algo que le guste y le apasione para que lo haga bien. A la carrera del diseño no le encontraba ningún pero.

La lucha no fue el primer deporte que usted empezó a practicar, ¿cierto?

En mi familia siempre estuvo la preocupación porque aprovecháramos nuestro tiempo de buena manera, entonces todos hemos sido deportistas. Antes de estar en lucha, practiqué natación subacuática, en la que se utilizan unas monoaletas. Lo practiqué casi toda mi niñez. A los 14 años me cambié a lucha.

Fue su hermano Alfredo quien influyó para que usted cambiara de deporte.  ¿Es cierto?

Yo salía de mi entrenamiento de natación y lo esperaba a él en su entrenamiento de lucha, para luego irnos juntos a casa. Entonces yo empiezo a practicar en esos entrenamientos, como por hacer más ejercicio, y me empieza a gustar; mi hermano sabía que en la natación había cosas que ya no me apasionaban tanto y él me empieza a cautivar hacia el lado de la lucha y, bueno, me termino enamorando de este deporte.

La lucha es un deporte que, en el imaginario colectivo, se asume como rudo, brusco, y exclusivo para hombres. ¿Cómo fue transitar de un deporte a otro?, ¿tuvo algún tipo de  inconvenientes?

Sí, fue un poco  duro, empezando desde casa. Mis padres no sabían que yo estaba entrenando lucha. Se enteraron porque al mes de estar entrenando surgió un campeonato al que yo podía asistir, y me iban a llevar; lo comenté en mi casa y desde luego me empezaron a decir que cómo así, que desde cuándo… mi hermano sirvió como intermediario, les dijo a mis padres que él siempre ha estado a mi lado, pendiente, y fue quien logró interceder para que ellos fueran aceptándolo poco a poco. Yo estudiaba en la presentación, un colegio femenino, religioso, fue también difícil de entender para mis compañeras, cuando yo empecé a ganar y ellas se enteraban en las noticias, que una niña de la presentación hacía luchas… a mí no me disgustaba que la gente insinuara cosas; mi preocupación fue irles demostrando que era un deporte como cualquier otro, y pese a que su práctica es más común entre hombres, yo seguía siendo igual de femenina, sensible, la misma mujer que era antes de hacer lucha. En cuanto a mi familia, mis padres luego se conectaron tanto con este deporte,  que incluso mi madre fue presidente de la Liga Huilense de lucha, surgió entonces el deseo de ayudar al progreso de la liga.

¿Recuerda su primer logro en la lucha?

En mi primer campeonato yo me llevé una medalla de bronce. Fue gracioso porque cuando perdí el paso a la final, yo no sabía que había perdido: me hicieron una acción, pitaron, y yo me levanté de nuevo y me puse en posición, y mi hermano en la banca, “¡no, no, ya perdió, tranquila!”. Fue mi primera medalla, de bronce, y llevaba tan solo un mes entrenando este deporte. Me dijeron: usted tiene talento. Si entrena juiciosa, si no llora tanto (yo era muy llorona… tuve que experimentar dolores en el cuerpo que nunca había sentido), puede tener un futuro prometedor.

Hace 4 años usted participó en los juegos olímpicos de Río de Janeiro. ¿Qué representa para usted haber estado allá?

Siempre lo recordaré con mucha felicidad y nostalgia, porque fue un momento cumbre en mi carrera deportiva, fue un sueño por el que trabajé mucho, teníamos muchas ansias y ganas de lograrlo, ganas de hacer historia, mucha gente apoyándonos, creyendo en nosotros; fue muy chévere haber llegado allá, no tuvimos mucho apoyo para foguearnos a nivel internacional; la preparación fue en casa, en Neiva, en nuestro gimnasio de siempre, con nuestros propios compañeros de la Liga Huilense de Lucha, y eso, para mí y para muchos, le dio un significado mucho más potente, clasificar por nuestros propios medio, y con la fuerza de nuestro empeño y corazón.

Siete años de carrera deportiva. Dos quintos puestos en campeonatos mundiales, octavo lugar en panamericanos del año 2015, una medalla de bronce en campeonato centroamericano y del caribe 2014, medalla de plata en juegos Bolivarianos 2013, bronce en juegos suramericanos 2014, dos títulos suramericanos y cinco podios de campeonatos panamericanos…

Qué experimentó en los juegos Olímpicos, en su primer combate, ¿hasta aquí llegué?, ¿sintió decepción o más ánimos para seguir adelante?

Uno pasa por todas  las etapas. En el momento en que pierdo, tenía mucha frustración, no por el hecho de perder, igual ella era una competidora que venía de ser tres veces campeona mundial, era la favorita… lo más seguro era que yo perdiera, pero sí me frustró mucho la manera en que perdí: la había estudiado muchísimo, pero también la ansiedad, la grandeza del evento me abrumó y estaba súper nerviosa y perdí  muy rápido y eso me frustró mucho. Después me tranquilicé, me dije: lo más seguro es que ella pase y te arrastre, contando con que ella llegue a la final, y aún tienes opciones de poder ganar otras peleas, o disputar alguna medalla de bronce. Luego, increíblemente, ella pierde en su segunda pelea y eso sí que me derrumba, ¿todo lo que trabajé por cuatro años para que se acabara en dos minutos? Fue muy frustrante, me puse muy triste, yo no sirvo para luchar, me dije, esto no es lo mío, me voy a retirar. Luego pasó el duelo, me vi con mi familia, paseamos, y empieza uno a dar gracias por todo el proceso, todo lo que se vivió, por la oportunidad de haber llegado allá, a representar a mi país… y bueno, ya la consigna cambia: ser cada vez mejor y seguir trabajando para los próximos.

Desde el 2012 usted es miembro de la selección Colombia de lucha, ¿qué metas tiene a corto y mediano plazo?

En este momento tenemos tres clasificados a juegos olímpicos, uno de ellos es huilense, Julián Steven Horta, y nos queda  un clasificatorio mundial que está programado para abril del otro año. Mis entrenamientos están  orientados a ese clasificatorio. Las fechas aún son inciertas debido al tema de la pandemia. Pero sí, esa sería la última oportunidad de clasificar a Tokio.

¿A qué deportistas admira?

A nivel mundial, una deportista de USA, Danigrei, la mujer que me ganó en los juegos olímpicos, es una deportista muy completa, y pese a ser mi rival la admiro mucho porque he seguido de cerca su preparación y su carrera… es una deportista de admirar por todo lo que ha tenido que pasar a nivel de lesiones, es muy técnica y muy fuerte.  Acá en Colombia hay muchos, son pelaos que han hecho cosas increíbles, tenemos a Carlos Izquierdo, él estuvo conmigo en los pasados juegos olímpicos y ya está clasificado a Tokio.

En el Huila, ¿el apoyo que se ofrece al deporte se ha quedado corto?

A nivel de apoyo el Huila siempre se ha quedado corto. Ha mejorado muchísimo, claro, la Liga de Lucha se ha ganado su espacio y derecho a exigir un poco más de apoyo por los resultados. Después de los juegos nacionales del año 2015, fuimos tres los medallistas de oro, logramos que hubiera un apoyo más fijo… cada 4 años era la misma pelea, que el apoyo, que entonces no vamos, que sí vamos… gracias a ese tesón nos hemos consolidado como equipo de deportistas huilenses en general, El año pasado estuvimos contentos porque la administración municipal logró instaurar la política pública del deporte, que nos da una oportunidad de que se nos reconozcan los logros.

¿Le gustaría llegar a ser entrenadora de lucha?     

Tengo otros proyectos en mente, para mi vida, más que ser entrenadora; pero con otras deportistas que también son selección Colombia de lucha, queremos crear una fundación, desde donde podamos hacer proyectos y gestionar recursos para las categorías infantiles. Estamos trabajando en esto, en la consolidación de esta fundación y en algunos proyectos que queremos presentar, para brindar más acompañamiento a los deportistas infantiles de la lucha. Y seguir en la brega de mantener el estudio y el deporte, porque el deporte es un ratico, hay que tener un segundo plan de acción,  en cualquier momento una lesión te puede sacar, no puedes quedarte viviendo de  lo poco que pueda dar el deporte… la idea es seguir en todos estos proyectos  y seguir vinculada a lo que me apasiona que es la lucha.

En un hogar donde  su padre es Ingeniero, su madre Bióloga, ¿cómo surge su gusto por la poesía?

Desde niña me gustaba leer libros de poesía, en mi casa siempre ha habido una biblioteca muy grande, diferentes temas, mi hermano mayor, Alfredo, también tenía una buena colección de poesía; cuando él se fue a estudiar a Medellín, me la dio, y los leía, por ahí escribía algunos versitos, muy para mí, jamás los mostraba, luego fui compartiendo algunas cosas en mis redes y mi padre se dio cuenta de que me gustaba y me empezó a motivar por ese lado, a corregirme y darme ideas, mi  papá y mi mamá son mis editores; luego surgió la iniciativa de sacar un libro, sentía que algunas personas que me leían se identificaban con mi manera de escribir, así que en eso hemos estado trabajando. Ahí vamos con este otro proyecto. Me gusta leer diferentes autores.

¿Qué la motiva y qué la  deprime? 

Me motiva mi familia, el hecho de que todos estemos bien, me motiva romper estereotipos, por ejemplo en ser luchadora y seguir siendo igual de femenina, cultivar esa parte sensible a través de lo que escribo…  y cualquier cosa que pase con mis seres queridos es como si me pasara a mí, eso me baja de nota, las injusticias sociales también me bajan de nota

¿Escribe cuando se deprime?

Sí, claro. Los momentos de inspiración siempre suelen ser la tristeza y el amor, ¿no?

Supe que también tiene dotes de actriz. ¿Es eso cierto?

Sí, tuve la oportunidad de participar en una serie llamada mis “Mil colmillos”, es una producción de HBO Latinoamérica. Estaba programada para estrenarse este año, pero por la pandemia, la dejarán para el siguiente año. Fue una experiencia maravillosa, aprendí muchísimo y descubrí que también me gustaba la actuación, que tenía talento para ello y que me apasionaba. Luego de la serie tuve la oportunidad de hacer algunos talleres y de presentar otros casting, y ahí voy, tratando de llevar también esa otra pasión, hasta donde pueda.

¿Actuaría en otra producción?

Sí, claro. También estoy enamorada de la actuación, me gusta muchísimo, incluso durante la pandemia tuve la  oportunidad de hacer un casting virtual, también con el ánimo de adquirir  más experiencia, pues tengo mucho por aprender y adquirir más herramientas para ser cada vez mejor, y bueno, sin duda este es un oficio que también me gusta mucho.

Qué les dice a las mujeres luchadoras de la vida…

Que sientan todo mi energía, fuerza y admiración, son mujeres que cumplen un montón de roles,  madres que salen a trabajar, cuidar de sus hijos y que tratan de multiplicarse para poder cumplir con todas sus cosas, y para todas las mujeres que asumen sus propias luchas internas. También, hacerles una invitación a que, precisamente como mujeres, no están solas y que juntas podemos hacer mucho más ruido sobre cualquier injusticia, abuso o problema en el que se les esté violando sus derechos y si es el caso, denunciar, porque no estamos solas, somos muy fuertes y seguimos avanzando como mujeres.

Con una hermosa sonrisa, Andrea se despidió, porque tenía un compromiso académico, y luego, debía entrenar con la Selección Colombia.




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