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lunes 24 junio 2019
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El papel de la lectura en los jóvenes, un reto permanente

Promover un hábito, o el amor por la lectura en nuevas generaciones, en medio de un contexto cada vez más virtual, se ha convertido en un reto importante para la sociedad actual. En este sentido se destacan iniciativas como “Letras Callejeras”, proyecto liderado desde la Universidad Surcolombiana que se propuso visitar las 10 comunas de la ciudad para llevar talleres de lectura en voz alta a niños, niñas y adolescentes.

 

Por: Juan Diego Ramírez Morales

Durante muchos años y a través del tiempo los apasionados por la lectura, la literatura y el universo que se crea alrededor de ellas han tomado iniciativas que buscan llevar textos a comunidades aisladas o vulnerables e incentivar el amor por ellos y crear un hábito de lectura, especialmente en los niños, niñas y adolescentes. En distintos lugares se han desarrollado experiencias como bibliotecas comunitarias, el Bibliobús, y una de las más recordadas, por su curiosa forma de llevarse a cabo, es el Biblioburro, una iniciativa de Luis Soriano, en Magdalena, que consiste en llevar libros sobre sus dos burros: “Alfa y Beto”, a sitios donde los niños no tienen acceso a la educación. El Biblioburro inició en 1997 y actualmente se ha consolidado como Fundación, cuenta con un archivo bibliográfico de más de 7000 libros y hace parte de la Red de Bibliotecas de Colombia.

Una experiencia similar es desarrollada en Neiva por cuenta del escritor y docente de la Universidad Surcolombiana, Betuel Bonilla, en compañía de estudiantes de últimos semestres de la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana, además de otros docentes y particulares que se han unido. Se trata de “Letras Callejeras, una iniciativa que se propuso visitar las 10 comunas de la ciudad para llevar talleres de lectura en voz alta a niños, niñas y adolescentes, especialmente a los barrios con inconvenientes sociales.

La iniciativa, explica el docente Betuel Bonilla, atiende tres barrios en cada comuna los días sábados entre las diez de la mañana y las doce del mediodía, para lo cual se distribuyen por equipos de trabajo, conformados, como ya se anticipó, por docentes y estudiantes de Literatura y Lengua Castellana de la Universidad.

“Me parece que la lectura puede abrir nuevos horizontes en estos chicos, es decir, nosotros no vamos a la comunidad con la idea de la lectura de estadística, de que simplemente lean y que la lectura es una maravilla, sino que la lectura es motivadora de reflexiones. Un buen texto en un buen momento a un chico de estos al que solamente lo rodea la delincuencia, la droga, la prostitución, capaz que hasta le genera una reflexión distinta”, indica el profesor en relación a la importancia del programa “Letras Callejeras” y de la lectura en la población joven y vulnerable.

Además, agrega que en la medida que un lector va adentrándose en la lectura, especialmente la literaria, al acercarse a los dramas y la existencia humana va generando una serie de “subrayados, de verdades, de moralejas instaladas en la cabeza y en la moral del lector de manera inconsciente, involuntaria”. Y estos postulados permanecen allí hasta el punto de generar cambios en la condición ética y de comportamiento de los individuos.

Al respecto, el profesor Bonilla explica: “Yo siempre he dicho que si uno mismo se valorara como sujeto moral desde el hoy pues encontraría probablemente muchos actos reprochables en el pasado, que le fueron cambiando en la medida que ciertos libros nos fueron aproximando a otra condición ética, y exactamente eso es lo mismo que buscamos con los muchachos, un buen texto que me hable del humano, que acerque al muchacho a las consecuencias de un conflicto humano de equis o ye índole, pues inevitablemente va a generar en ellos unas alarmas en relación con sus propias existencias”.

“Letras Callejeras” en su interés por incentivar la lectura, le apuesta también a la transformación social desde las nuevas generaciones, a transformar las miradas de la realidad que los niños, niñas y adolescentes pueden tener de su contexto para que a partir de ellas visualicen su futuro de forma distinta a la que están sujetos en sus contextos.

El papel de la lectura en la infancia

Tal cómo explica Bonilla, la lectura cumple un papel importante en los niños, niñas y adolescentes con contextos complicados socialmente, como es el caso de los que atiende el programa “Letras Callejeras”. Sin embargo, en términos generales, independientemente del contexto, este papel se mantiene.

Para Beatriz Perdomo de Guzmán, Jefe del Programa de Licenciatura en Educación Infantil de la Universidad Surcolombiana, “el papel de la lectura en la infancia es primordial en el proceso de formación del individuo”. Esto porque, antes de leer textos escritos “el niño inicia leyendo el mundo que lo rodea, haciendo procesos de observación, por ejemplo, cuando se le presenta un juguete, cuando hace sonar el juguete o cuando les hablan de él, desde ese momento el niño está pasando por las primeras etapas en el proceso de la lectura que es la discriminación visual y posteriormente la auditiva. Una vez el niño tiene claro esos elementos puede pasar a una lectura alfabetizada, que es discriminar las letras que contiene un texto”.

Así pues, una vez el proceso de lectura alfabetizada se ha adquirido, la lectura empieza a jugar un papel distinto, así lo plantea Isabel Calderón, ex coordinadora de contenido infantil y juvenil de la Cámara Colombiana del Libro, en su charla para TedxBogotá, donde concluye que las experiencias que los niños y niñas encuentran en la lectura y en la literatura les permiten encontrarse y hablar con naturalidad sobre la vida, así como les permite ver otros lugares y otras personas con realidades iguales o diferentes a las suyas y verse a sí mismos reflejados en eso, de manera que estarán preparados para enfrentarse a la realidad donde verán y hablarán con personas diferentes. En resumidas cuentas, según Isabel Calderón “La literatura los preparó para esto, que en últimas es la vida”.

En conclusión, la lectura en la infancia cumple un papel importante en la formación de futuras personas con condiciones éticas y de comportamientos conscientes y coherentes con su realidad social. Además, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas, a un lado debe dejarse la idea de la relación directamente proporcional entre los índices de personas que leen y un hábito o un desarrollo de la lectura, pues lo realmente importante, más que leer mucho, es que exista un impacto positivo en las personas que realizan esta actividad.

Literatura vs contenidos virtuales

Adelantar una iniciativa de la magnitud de “Letras Callejeras” representa una gran iniciativa, pero sobre todo, un gran reto, ya que de alguna manera estas generaciones jóvenes tienden a sentirse más atraídos por elementos digitales diferentes a la literatura. En ese sentido, ¿Cómo llevar la lectura, la literatura, e incentivar la misma en una generación que podría estar más arraigada a los elementos tecnológicos y los contenidos virtuales?

El profesor Betuel Bonilla parte de la idea que “ha sido la escuela la que de alguna manera ha generado ella misma el rechazo por los libros, es decir, no ha sido una conducta surgida del individuo, no es que las nuevas generaciones vengan diseñadas para rechazar la superficialidad del texto, yo creo que no. Creo que la escuela ha fracasado históricamente en eso, es decir, profesores cada vez menos preparados para la tarea que eso implica, para la motivación lectora. Demostrarle al niño que un libro es un universo maravilloso no es tarea fácil, no es algo que se da espontáneamente, eso requiere de una mediación de lectura en el que haya un saber muy prodigioso pero también muy calculado para producir el efecto que se busca”.

De esta manera, el profesor Bonilla no responsabiliza a los jóvenes de esta brecha que se presenta en ocasiones entre ellos y la lectura literaria, ni considera que incentivar la lectura sea un reto en su máxima expresión, pues, tal como se expresa en sus palabras, no es un rechazo surgido desde el joven como tal.

Sin embargo, lo que sí es evidente es que es necesario plantear estrategias eficaces para generar una apropiación de la práctica de la lectura en niños, niñas y adolescentes. Para Beatriz Perdomo, una forma de lograrlo es “aprovechar los celulares, los computadores, para que los niños encuentren textos, cuentos, libros y demás, pero entonces es ahí donde es importante el acompañamiento del padre de familia”. Este acompañamiento es importante ya que el proceso de lectura no es fructífero si no se dan diálogos que permitan que el lector evalúe si está comprendiendo y qué está comprendiendo de lo que lee.

En cuanto a estas estrategias, el profesor Betuel Bonilla explica cómo lo hicieron en el programa “Letras Callejeras”: “Por supuesto que cualquiera que vea el proyecto de lejos también entenderá que necesariamente no estamos dos horas sentados leyendo con los chicos, que eso moviliza una serie de acciones lúdicas, didácticas, que también propenden por la reflexión, por la crítica, por generar espacios de socialización en sectores en donde los chicos se repelen entre sí, en donde son notorias las acciones de agresión entre ellos”.

Teniendo en cuenta esas dos miradas, el incentivar la lectura va más allá de incrementar los libros disponibles para los niños, niñas y adolescentes, y llega hasta el formular maneras colectivas de socialización de experiencias interpretadas a partir de los textos que permitan reflexionar sobre la realidad que los rodea, todo esto de manera dinámica y lúdica, no lineal y estadística.

Panorama Nacional

Iniciativas como esta de alguna manera responden a una necesidad, pues los índices de lectura en Colombia siguen bastante bajos. Los resultados de la Encuesta Nacional de Lectura – ENLEC, realizada en 2017 en las 32 ciudades capitales del país abarcando un total de 33.995 hogares, hasta el momento sin ser actualizada, confirman que el contenido digital es mayormente frecuentado por las personas de 5 años y más, que saben leer y escribir.

Los libros digitales figuran con apenas 15.7%, mientras las redes sociales se llevan el primer lugar con 64%; cabe aclarar que esto encierra lo relacionado con literatura, pues los demás hacen referencia a artículos académicos o científicos, blogs, correos, páginas web, noticias y documentos de trabajo. Por otro lado, un poco más alentador, en soporte impreso los libros ocupan el primer lugar con 51.7%, seguido de cerca por los periódicos con 48%.

Si bien hay quienes promulgan que lo importante es leer y no lo que se lee, vale la pena tener claro el valor agregado que tienen ciertos contenidos como la literatura en los lectores y lo que por medio de ella se puede lograr, de ahí que el interés de quienes promueven la lectura dan prioridad a los libros, cuentos e historias literarias para incentivar esta práctica.




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