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jueves 6 agosto 2020
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Capaz, pataló y dorada se cultivan por primera vez en el Huila

Por: Redacción Desde La U.

La Universidad Surcolombiana y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca-AUNAP, suscribieron un Convenio con el objetivo de fomentar el cultivo de las principales especies ícticas nativas comerciales de la cuenca alta del Río Magdalena: Capaz, pataló y dorada, con piscicultores de diferentes municipios del Huila, con el fin de contribuir a la piscicultura sostenible. El proyecto, que inició en junio de 2019 y culminó en febrero de 2020, arrojó resultados positivos.

La Universidad Surcolombiana y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca- AUNAP, realizaron la fase final de un proyecto que buscaba fomentar la piscicultura sostenible, en el Huila, con especies nativas de la región. Dicha fase, desarrollada entre el 24 y 28 de febrero, consistió en una socialización de la experiencia con beneficiarios, empresarios, instituciones y comunidad académica, en los diferentes municipios del departamento donde el proyecto tuvo lugar. Los resultados sugirieron un futuro promisorio para el cultivo de dorada (en monocultivo) y capaz (en policultivo).

El proyecto

Las especies ícticas hacen referencia a aquellos peces que son nativos de un lugar en particular. Es el caso del capaz, pataló y dorada, especies oriundas de la cuenca alta del Río Magdalena. Lo que desarrolló el convenio entre la Universidad Surcolombiana y la AUNAP fue un Programa piloto demostrativo para el cultivo de dichas especies, como contribución al fortalecimiento del sector productivo, a través del fomento de la piscicultura sostenible. En este piloto se cultivaron las tres especies señaladas, se evaluaron las condiciones de dicho proceso y, en paralelo, se integró a los piscicultores huilenses.

Si los resultados de este proyecto resultan favorables, como en efecto lo fueron, a mediano plazo se buscaría diversificar el mercado de la piscicultura nacional (en el que prima la venta de dos especies: mojarra y trucha, especies foráneas) introduciendo la comercialización de estas tres especies nativas de nuestra región, las cuales cuentan con algunas ventajas: la preferencia de un buen sector de la población por consumirlas. En el caso del capaz, que es un bagre, su buena aceptación en el mercado radica en que no tiene escamas ni espinas intramusculares.

El proyecto inició en el mes de Junio de 2019 y terminó en Febrero de 2020. Tuvo un costo de $687.345.500. De este, la USCO aportó en efectivo $50.000.000; y en especie, aproximadamente 90.000 alevinos de los tres tipos señalados. Estos fueron producidos en la Estación Experimental Surcolombiana de Recursos Hidrobiológicos –ESRH, además  del aporte del recurso humano Director del Convenio, por el profesor Rubén Darío Valbuena Villarreal, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la USCO.

Para la puesta en marcha del proyecto se seleccionaron 62 Acuicultores de Recursos Limitados – AREL (estos producen menos de 10 TON al año), de los municipios de Garzón, Gigante, Paicol, Tesalia, Palermo, Neiva, Rivera y Betania. “Una vez se verificó el cumplimiento de los requisitos mínimos: permiso de uso del agua, disponibilidad de estanques, y disposición para participar en el proyecto, a cada productor se les hizo entrega de los insumos necesarios para dar inicio al cultivo: alevinos de la especie que correspondiera, de acuerdo al tipo de cultivo a evaluar, además del concentrado para la alimentación de estos”, afirmó el profesor Valbuena y agregó que los usuarios no pagaron nada por la semilla.

No en todas partes se sembró lo mismo. Se evaluaron: monocultivo de capaz, monocultivo de dorada, policultivo capaz -tilapia, tilapia-capaz y tilapia-pataló, todos estos en estanques en tierra. En las jaulas de Betania solo se sembró dorada (nombre científico: brycon moorei).

Ulises Sánchez, en su “oficina flotante”, junto a sus jaulas piscícolas, en Betania; cabeza visible de la empresa piscícola “Jóvenes Nuevos”, la cual agrupa a cinco familias.

Este proyecto constituye un capital semilla para los piscicultores beneficiarios. Ellos tienen que comenzar a hacer productivo y rentable el cultivo, una vez se evidencie cuáles de estas especies cultivadas son las más promisorias, las de mejores resultados. Como el proceso de cultivo de estas especies era desconocido, asegura el profesor Valbuena, nadie lo ha hecho, “nadie se arriesgará a cultivar lo que no conoce. Pero luego del proyecto sabremos más al respecto. Puede que no todas sirvan. De hecho, hemos advertido que el pataló tiene un crecimiento muy lento. La dorada y el capaz sí han dado resultados positivos”.

Según Beatriz Zapata, Coordinadora técnica del proyecto, con el cultivo de estas especies también se busca contribuir a la seguridad alimentaria, pues hay muchos usuarios que tienen pequeños cultivos cuyo objeto es producir su propio alimento. “Que el piscicultor y campesino huilense aprenda a cultivar especies que antes no cultivaba, para que mejore sus ingresos, para su propio consumo y para que en el imaginario colectivo local y nacional figure la opción de estas especies para su consumo y comercialización”, resaltó Beatriz.

Algunas de las empresas piscícolas que hacen parte del proyecto son “Jóvenes Nuevos” y  “Marcella”. Ulises Sánchez es la cabeza visible de la primera, la cual agrupa a cinco familias. Lleva 18 años cultivando tilapia en Betania. Tiene cuatro jaulones de 400 metros y dos de 10 por 20. Ahora, ha sembrado 60 mil peces, pero de esos, dice, saca 30 mil, 25mil; la mortalidad es alta. A veces 50% de mortalidad. Se corre el riesgo de pérdida. Sumado a su lote, al hacer parte del proyecto con la USCO y la AUNAP, ha recibido tres jaulas con 150 peces (dorada) en cada una. “Confiamos en Dios en que se den las cosas y que se abra un mercado también para la dorada. Según lo que ya hemos visto en este tiempo, se ve prometedor. Hay gran expectativa, los peces están teniendo un buen crecimiento. Una vez tengamos certeza de que se pueden cultivar, lo que sigue es que haya mercado para esta especie. Entonces, si le metemos a ese negocio, primero toca que la AUNAP nos dé permiso”, afirmó Ulises Sánchez y agregó que el proyecto es esperanzador; puede que estas especies sean más inmunes a enfermedades, o al menos así se ha visto con esta muestra, pues está creciendo muy bien, sin ningún problema”, concluyó.

Otra de las empresas beneficiarias del proyecto es Marcella. Tiene cuatro jaulas de engorde y las tres para alevinos, en las cuales, al igual que Ulises Sánchez, tiene 450 peces de dorada, adquiridos gracias al proyecto con la USCO. “Están creciendo bueno. Claro, si se da bien el cultivo de esta especie, la idea es seguir cultivando”, afirmó Jose Ismael Cabrera, empleado de la empresa.

En las veredas de Mesa Alta y San Juanito, Palermo Huila, hay tres usuarios del proyecto. A diferencia de los beneficiarios de Betania (cultivo de peces en jaulas) acá se cultiva en lagos. Hacen parte de la asociación (Filipez), pero cada uno tiene su lago. Allá se trabaja con capaz. Cada usuario tiene un lago de 1000 metros cuadrados. El capaz solo había estado en el contexto de la investigación, pero nunca en un sistema de cultivo piscícola. Por lo general todo el mundo cultiva tilapia, porque su semilla es a la que más se tiene acceso en el mercado.

Laboratorio de la Estación Experimental de Recursos Hidrobiológicos –ESRH, de la Universidad Surcolombiana.

Y es que la principal limitante para que el cultivo de estas tres especies no se haya hecho es la carencia de alevinos (semilla) de dichas especies. En tal sentido, asegura el profesor  Valbuena, “en algún momento involucraremos la Estación Piscícola que tiene la Universidad para la producción  y venta de alevinos (lo cual le generaría recursos a la USCO) adicional al objetivo principal de dicha Estación: el repoblamiento de especies nativas en el río Magdalena. O puede que los productores de peces, al ver que esto es buen negocio, y se genera la demanda, miren la forma de producir semilla de estas especies.

Resultados

El proyecto culminó entre el 24 y 28 de Febrero, con una socialización de la experiencia con beneficiarios, empresarios, instituciones y comunidad académica, en los diferentes lugares del departamento donde se desarrolló. Fueron cuatro talleres. El primero, en la vereda Los Claros, del municipio de Garzón. Fue con beneficiarios del proyecto y participantes de algunas asociaciones de piscicultores como Asoagrolusar y Asopez. El segundo, en la vereda San Antonio del pescado (Garzón) con la participación de miembros de la Asociación de piscicultores Los Delfines; el tercero en la vereda la Guandinosa (Gigante); el cuarto en la vereda Las Ceibas, Finca Mesa Alta (Palermo). En algunos de estos talleres también asistieron estudiantes de colegios cercanos a dichos lugares. Al final de la socialización, “que fue más un intercambio de experiencias, realizábamos pesca de los peces con ayuda de los participantes, para que todos pudieran apreciar las especies que en dichos lugares se cultivaron. Luego concluíamos con un almuerzo”, destacó Beatriz Zapata.

Socialización del proyecto con Beneficiarios de la asociación de piscicultures Filipeces.

En el último día de dicho proceso se hizo una socialización de carácter más técnico, dirigida a un público académico: productores, científicos, funcionarios del Instituto Colombiano Agropecuario- ICA; funcionarios de la AUNAP, estudiantes de biología, de medicina veterinaria, entre otros. Las conclusiones: la dorada es una especie que puede ser utilizada como monocultivo; tuvo buenos resultados tanto en clima cálido como templado, tanto en estanques como en jaulas. El capaz, fue una especie que respondió muy bien a sistemas de policultivo; en cuanto al pataló, que tuvo un crecimiento lento, es una especie que aún hay que seguir explorando; sin embargo, puede ser utilizada en sistemas de policultivo.

La pregunta que estuvo latente, tanto en los beneficiarios, pequeños productores, comunidad académica, como también en instituciones y grandes productores: ¿qué sigue ahora?, ¿dónde encontrar los alevinos (semilla) para poder continuar con este tipo de cultivos de manera comercial? Hay una gran expectativa e interés por seguir con el cultivo de estas especies nativas. “Una vez se determine una demanda, la Estación Experimental Surcolombiana de Recursos Hidrobiológicos de la USCO está en capacidad de producir esta semilla para ofertarla a los piscicultores,  afirmó el profesor Rubén Darío Valbuena.

Alfail Sánchez, hermano de Ulises Sánchez (beneficiario del proyecto), es un pescador artesanal. Lleva 20 años en ese oficio. Casi desde que nació esta represa. Pesca con atarraya y arpón. “Cuando comencé en la pesca, uno salía con un compañero y se levantaba 4 o 5 arrobas  (hace por lo menos 15 años). Salía en la noche. Ahora uno se hace por ahí 15, máximo 20 libras. Otras veces tan solo 5 libras”, dice. Desde hace ya algunos años empezó a notar que la cantidad de peces para la pesca había bajado.

Antes lo hacía por los lados de Yaguará. “Como pescador artesanal tiene que ser uno muy cuerudo y verraco para levantarse el sustento. Yo pesco con eso”, dice, mientras enseña su atarraya y arpón. “Uno utiliza pesas, para poder bajar al fondo del río; baja uno por ahí 4 o 5 metros. Baja uno con careta. El pescado es arisco, pero al mismo tiempo es novelero: se le viene encima a uno. ¿Qué se pesca?: mojarra roja, plateada. El bocachico ya hace mucho tiempo que no se ve por aquí. Lo positivo de pescar con arpón es que usted consigue pescado grande. Coge uno mojarras de tres, cuatro, cinco libras. En ocasiones coge uno 7 u 8 pescados y son 20 libras. O un solo pescado de 15 libras”.

Este arpón es artesanal. Lo acompaña desde hace 9 años (se lo compró a su hermano en 60 mil pesos). Es el que le da de comer. Siempre ha pertenecido a familia de pescadores. Primero aprendió un hermano. Él solo, con su arpón, conseguía sustento para 7 personas. “Nosotros aprendimos para ayudarlo. Él nos hizo los arpones y aprendimos. Yo salgo todos los días a pescar; si no, es porque le estoy ayudando a mi hermano. Es que de mi pesca subsiste una familia”, concluye.




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